El agua
El agua es un elemento fundamental para todos los seres vivos y por eso hemos decidido dedicarle nuestro siguiente artículo. También hemos dedicado espacio a la problemática del agua en otro artículo a parte.
Puede hallarse en estado sólido, líquido o gaseoso, según la fase del ciclo que completa: evaporación, precipitación y desplazamiento hacia el mar.
En la superficie terrestre, el 96,5% del agua se encuentra en los océanos, y el 3,5% restante representa los glaciares y casquetes polares, los acuíferos, los lagos, los embalses, los ríos, la humedad del suelo, la atmósfera y los seres vivos.
En cuanto a su consumo, el 70% del agua dulce se destina a la agricultura, el 20% a la industria; y el consumo doméstico representa tan solo el 10% del agua dulce total.
A pesar de ser necesaria, el acceso al agua potable no está garantizado en todas partes. Algunos estudios llevados a cabo por la FAO han calculado que antes de 2030 uno de cada cinco países subdesarrollados tendrá problemas por falta de agua.
El ciclo del agua
El ciclo del agua es un conjunto de fases que se suceden en el intercambio de agua y que implican una serie de procesos físicos:
- Evaporación de las superficies de agua y la transpiración de los seres vivos.
- Precipitaciones, causadas por la condensación del vapor de agua.
- Escorrentía, transcurso del agua hacia los océanos.
La energía solar genera corrientes de aire caliente que contribuyen a la evaporación del agua, que asciende en el aire, se condensa y se vierte de nuevo en forma de precipitaciones. La mayor parte del agua evaporada vuelve a los océanos, pero el viento desplaza el vapor hacia tierra firme. La media anual de precipitaciones en tierra firme es de 119.000 km³.
El agua de escorrentía arrastra minerales y forma ríos, por lo que desempeña un papel fundamental en la formación del relieve. Los ríos desembocan en los mares, formando deltas al depositar los sedimentos que transportan.
Cuando los ríos u otras masas de agua exceden sus medidas habituales, se producen inundaciones. En el caso contrario, algunas regiones pueden sufrir sequías. Si estas sequías no son pasajeras, puede producirse la desertización del terreno: la vegetación desaparece y se acelera la erosión. Para evitar el avance de este problema, la ONU instauró en 2007 el 17 de junio como el «Día mundial de la lucha contra la desertización y la sequía».
Los océanos y las mareas
El océano comprende el agua marina del planeta, que ocupa el 71% de la superficie terrestre. Tiene 4.000 millones de años de antigüedad y una media de 4 km de profundidad, siendo su punto más profundo (alrededor de 11.000 m) la fosa de las Marianas.
En los océanos puede distinguirse una capa de agua templada (12º C-30º C), que llega hasta los 400-500 m de profundidad; por debajo de esta, el agua se encuentra a temperaturas de entre 5º C y -1º C. El agua es más fría cerca de los polos y más cálida cerca del ecuador. Contiene minerales sólidos en disolución, sobre todo sodio y cloro, que se combinan para formar la sal.
Los diferentes continentes y archipiélagos dividen al océano en cinco partes, consideradas también océanos: Antártico, Ártico, Atlántico, Índico y Pacífico.
Los mares, por su parte, designan masas menores de agua salada. Tanto estos como los océanos experimentan movimientos cíclicos causados por la fuerza de la gravedad lunar y solar; las mareas. Las mareas consisten en una variación de la altura del nivel del mar. El terreno entre mareas, despejado en bajamar y cubierto en pleamar, es un nicho ecológico destacado.
El agua, fuente de vida
Si el planeta Tierra se encontrase tan solo un 5% más cerca del sol, 8 millones de kilómetros, dejaría de reunir las características específicas que tiene, y los tres estados que adopta el agua no podrían ser posibles.
La masa de la Tierra, y la gravedad que genera, contribuyen a que el vapor de agua y el dióxido de carbono se combinen en lugar de dispersarse, y causen el efecto invernadero. Este, a pesar de su connotación negativa, mantiene las temperaturas estables. La gravedad también es un factor esencial para la existencia de agua en estado líquido, puesto que las grandes presiones mantendrían el agua en estado sólido.
El hecho de que la Tierra reúna condiciones tan específicas para que la vida pueda desarrollarse ha llevado a algunos científicos a plantear la teoría de Gaia, que sostiene que el planeta está regulado térmicamente y que la misma vida mantiene las condiciones que le son necesarias, como un macroorganismo. Sin embargo, esta no es la teoría más extendida dentro de la comunidad científica.
Todas las formas de vida que se conocen dependen del agua para subsistir. Esta permite a los compuestos orgánicos, mediante distintas reacciones, realizar la duplicación del ADN. Además, posibilita la extracción de agua de moléculas para la obtención de moléculas mayores tras una serie de reacciones químicas; y disuelve los enlaces entre átomos reduciendo el tamaño de las moléculas para suministrar energía en el proceso. Nada de esto sería posible sin el agua, esencial para la respiración celular, tanto en la fotosíntesis como en nuestra respiración. Según las funciones que realice un organismo, su complejidad celular, la cantidad de agua que lo forma varía. El cuerpo humano reúne entre el 60-70% de agua, y una planta puede estar formada hasta por un 90% de agua.
El agua dulce en la Tierra
El agua total en nuestro planeta en todos sus estados se denomina hidrosfera. Está presente en las tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, y solo el 3% es agua dulce. De esta cifra, el 70% se encuentra en estado sólido en glaciares y banquisas. Esto nos deja tan solo un 1% de agua dulce en estado líquido. Los acuíferos, o acumulaciones de aguas subterráneas son de vital importancia ya que suponen el 96% del agua dulce no congelada de la Tierra. También tienen un papel fundamental en la erosión y los procesos geológicos.
El agua dulce se renueva constantemente gracias a la atmósfera, mediante el ciclo del agua. El lago Baikal en Siberia constituye la mayor fuente de agua dulce apta para su consumo.
Acceso al agua potable
Conocemos como agua potable aquella que es apta para el consumo humano. El agua puede ser potabilizada mediante la filtración y otros procesos.
Debido al crecimiento acelerado de la población mundial, que ha aumentado de 2630 millones en 1950 a 6671 millones de personas en 2008, el agua es un recurso cada vez más escaso. Aproximadamente, mil millones de personas no tienen un acceso eficiente al agua, problema que se ve agravado por el consumo de agua en malas condiciones. En la XXIXª conferencia del G-8 en Evian (Francia) se fijó el año 2015 como fecha límite para lograr el acceso al agua en buenas condiciones en todo el mundo.
El consumo de agua contaminada se cobra más de 5 millones de muertes al año, según informó Naciones Unidas, que declaró el periodo comprendido entre 2005 y 2015 «La década de la acción».
Casi un tercio de la población mundial, en 50 países, carece de un abastecimiento adecuado de agua, y 17 de estos países extraen cada año de los acuíferos cantidades de agua mayores a las que pueden renovarse de forma natural. La contaminación también es otro factor problemático, puesto que afecta también a los recursos subterráneos.
Si te ha interesado esta información, sigue leyendo en la problemática en torno al agua y vídeos sobre el agua.
Parece ser que por un lado están los crédulos, que piensan que todo es maravilloso y que no existen conspiraciones, ni lobbys, ni mafias, ni gente mala a la que no le importa robar y hacer daño a otros.
Por otro lado están los que creen en ovnis, masonería, conspiraciones y abduciones.
Y finalmente existe una mezcla de ambos, gente que no da por hecho ni lo uno ni lo otro, que no cree a ciegas lo que oye ¿Qué tipo de persona eres tú? Envía tu comentario.
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